Una GPU (Graphics Processing Unit) es un procesador especializado optimizado para renderizar imágenes y vídeo. Destaca en el procesamiento paralelo, lo que la hace esencial para el juego, el trabajo 3D y la inferencia de IA.
Las GPU contienen miles de núcleos pequeños diseñados para procesar datos en paralelo, a diferencia de las CPU que destacan en tareas secuenciales. Esta arquitectura hace que las GPU sean 10–100× más rápidas que las CPU para el renderizado gráfico, las operaciones matriciales y la inferencia de machine learning.
Principales tipos de GPU: integrada (en el chip de la CPU, usa la RAM del sistema, más lenta pero eficiente), dedicada (tarjeta propia con su VRAM, la más rápida, mayor consumo). En móviles: GPU Apple (integrada en las A-series), Qualcomm Adreno (integrada en Snapdragon), ARM Mali (varios OEM).
Especificaciones de GPU: número de shaders (procesadores paralelos), ancho de banda de memoria (rendimiento de datos hacia la VRAM), frecuencia (GHz). Una GPU con 2000 shaders a 2 GHz entrega unos 4 teraflops de cómputo.
Para juego: RTX 4090 dedicada o AMD Radeon RX 7900 XTX (sobremesa), RTX 4060 o RTX 3050 (portátil). Para productividad (edición de vídeo, 3D): una GPU dedicada acelera mucho la codificación y el renderizado. Para navegación general: la GPU integrada basta.
La inteligencia artificial impulsa la demanda de GPU — los modelos de lenguaje (LLM) y generativos corren 100× más rápido en GPU que en CPU.